Archivo | marzo, 2013

Sistema eléctrico español. ¿Importamos o exportamos?

25 Mar

Cuando uno se va de paseo o sale de cañas con unos amigos, suelen producirse acalorados debates político-económicos que nada tienen que envidiar a los que estamos acostumbrados a ver entre ministros en el parlamento.

Si recientemente se han reproducido en los medios temidas frases como “subida de la luz”, casi siempre acompañada de otras como “déficit tarifario” o “subida del precio de los carburantes”, automáticamente el tema del precio de la energía se convierte en protagonista de dichos debates.

Particularmente, cuando se toca el tema del recibo de la luz, es muy habitual escuchar aseveraciones del tipo de: “¿Cómo no va a ser cara? Si tenemos que comprársela a Francia”.

Afirmaciones tajantes, y con rabia, como es lógico, porque la escalada del precio de la energía duele al bolsillo, y mucho.

Nada más lejos de justificar o sancionar estas fluctuaciones, es preciso matizar que actualmente, el sistema eléctrico español es netamente exportador, es decir, vendemos más energía eléctrica de la que importamos.

Y alguien dirá: “Espera, si producimos tanta energía eléctrica como para tener excedentes que vender, ¿por qué necesitamos importar?”.

La respuesta a esa pregunta va implícita a uno de los principales problemas de la energía eléctrica, y es que con la tecnología actual, es imposible almacenarla en grandes cantidades.
Es decir, para cubrir la demanda de energía eléctrica en cada instante, ha de generarse exactamente la cantidad demandada (más las pérdidas).

La regulación del sistema para lograrlo es muy compleja, y ahí entra el operador del sistema eléctrico, que es Red Eléctrica de España (REE), cuya misión es “Garantizar la continuidad y seguridad del suministro eléctrico”.

Partiendo de aquí, y echando un vistazo al sistema eléctrico de nuestro país, y en general al de toda Europa vemos que es un sistema mallado, léase, está compuesto de un sistema de líneas eléctricas interconectadas que discurren en todas direcciones, formando un gran número de circuitos posibles para la circulación de los flujos de energía eléctrica desde las plantas generadoras hasta los puntos de consumo.

Esto proporciona seguridad, ya que un hipotético problema en una línea no compromete el suministro de los receptores a ella conectados, ya que podrán obtener dicho suministro de otras líneas, y estabilidad, pues las fluctuaciones que tengan lugar en diversos puntos de la red (ya sean provocadas por cortocircuitos, maniobras, etc) tendrán un efecto desestabilizador tanto menor, cuanto mayor sea la red a la que pertenecen.

Este mallado del sistema trasciende a las fronteras entre países, interconectando sus respectivos sistemas eléctricos que en principio, son independientes, adquiriendo de este modo una dimensión formidable.

Evidentemente, este es el pilar de los intercambios de energía eléctrica entre países.

De acuerdo con lo anterior, y recopilando, la energía fluirá desde los puntos de generación, ya sean estos grandes generadores en centrales convencionales como las térmicas o las hidráulicas, o sistemas de generación distribuida, típicos de las fuentes de energía renovables, hasta los puntos de consumo, allí donde estos se encuentren, a través de un sistema de líneas que conforma una gran red.

Además de la compleja dimensión técnica, los intercambios de energía entre países tienen una importante dimensión económica, y por ello las líneas de interconexión internacional disponen de equipos que permiten la medida de la energía eléctrica que circula por ellas, para su posterior tarificación, por supuesto.

Una vez entendido esto volvamos al principio.

España es netamente exportadora de energía.

Antes se mencionó al operador del sistema, Red Eléctrica de España, pues bien, si visitáis su página web, www.ree.es, encontrareis un montón de información que la empresa nacional pone gentilmente a vuestra disposición.

Entre ese mar de información he seleccionado unos históricos de intercambios internacionales físicos por frontera que nos permitirán ilustrar el caso.

Se trata de los datos de importaciones, exportaciones y saldo neto de los intercambios de energía eléctrica desde 1990 con los países vecinos, es decir: Francia, Portugal, Andorra y Marruecos.

Se resumen en la siguiente gráfica, donde el eje horizontal muestra los años, y el vertical la energía intercambiada en GWh.

El saldo neto se obtiene con la siguiente expresión:

Saldo neto = Importaciones – Exportaciones

Por lo tanto, un saldo neto positivo implica que el sistema es netamente importador, mientras que un saldo neto negativo implica que el sistema es netamente exportador.

Intercambios físicos por frontera

Observando la evolución de las importaciones, se ve un claro incremento de las mismas a mediados de la década de los 90, coincidiendo con un gran desarrollo económico en España.

Este importante incremento se acota en el año 2000 y desde entonces experimenta una tendencia decreciente, con pequeños aumentos coyunturales, hasta el año 2012, donde registra mínimos históricos.

Con unos años de retraso desde el boom importador, y con igual intensidad, se produce el aumento de las exportaciones de energía eléctrica, alcanzando en el año 2012 máximos históricos.

A finales de 2003 se produce el cambio del balance de netamente importador a netamente exportador.

La relación entra las dos evoluciones es muy fuerte, veamos por qué.

La suma de la potencia de todos los generadores del sistema eléctrico susceptibles de entrar en servicio se denomina potencia instalada.

Echemos un vistazo a la  evolución de la potencia instalada peninsular medida en GW, a lo largo del período estudiado antes, es decir, a partir de 1990.

potencia instalada

La relación con la evolución de importaciones y exportaciones es inmediata.

A finales de la década de los 90 la potencia instalada aumenta de forma notable.

A partir del año 2003 el ritmo de crecimiento aumenta de forma todavía mas rápida, sosteniéndose a lo largo de los años.

La pendiente se suaviza a partir de 2008, hecho fácilmente achacable a la contracción de la demanda interior de energía eléctrica debido al contexto de recesión económica, que paralizó las inversiones en multitud de proyectos.

El resultado, en 10 años la potencia instalada en España se multiplica por 2, catapultando por tanto la capacidad generadora del parque eléctrico español.

Además del incremento de la potencia instalada, es necesario mencionar como motivación de la situación actual el aumento a lo largo de los años de las líneas de interconexión internacionales, objetivo que continúa siendo hoy en día parte de la hoja de ruta de Red Eléctrica de España para el desarrollo de nuestro sistema eléctrico.

De todo lo anterior pueden extraerse multitud de conclusiones en aspectos muy diversos, la primera, la multitud de factores que este breve análisis ha pasado por alto.

Pero de todas formas, creo que ofrece una visión clara de la situación actual, que merece la pena conocer.